Recibimos visitas muy especiales

Una mañana llena de música gracias a los amigos de la escuela 251 que nos vinieron a compartir su trabajo.

¡Muchas gracias!

Anuncios

¡Fieras Feroces!

Quinto año “B” nos presento el cuento Fieras feroces de Chris Wormell.

Juan se ha perdido en el bosque, ¡un bosque que su mamá le ha dicho que está lleno de fieras feroces! Pero las criaturas que Juan encuentra parecen muy amistosas, aunque están un poco preocupadas por las fieras feroces que el niño les ha contado que hay en el bosque… Pero entonces escuchan un terrible rugido… ¿Quién será? A partir de 5 años.

Con el objetivo de promover los cuentos de la biblioteca infantil los niños de quinto prepararon una pequeña obra de teatro donde presentaron una adaptación de esta historia.

Ensayos:

Construcción de escenografía

¡Gracias a las familias que acompañaron y a los niños de quito por tan lindo trabajo!

El 15 de mayo la escuela se vistió de fiesta para festejar el “día internacional de la familia”

El centro de todo es la familia, la cual nos brinda el soporte y la ayuda para avanzar en la vida.

Este día nació para recordar que la familia es lo más importante.

¿Por qué se celebra el Día Internacional de la Familia?

El 15 de mayo de cada año, se festeja el Día Internacional de la Familia. No es un día comercial, y tal vez por eso, no se conoce tanto. Para festejarlo y disfrutarlo, solo hace falta compartir con nuestros seres queridos.

El origen de esta celebración se encuentra en 1994, que fue declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de la Familia, para reflexionar y celebrar a las familias del mundo. Desde antes de ese año, el concepto de familia había comenzado a cambiar -se amplió-, y esa fue una de las causas por las que se decidió asignar una fecha especial a las mismas. 

Lo principal y más importante al celebrar este día, es que no importa cómo es tu familia -si es chica, grande, con dos madres, con dos padres, monoparental-, lo que importa es el amor que se tienen y la ayuda y comprensión que todos se brindan

Este año se organizó una linda jornada recreativa en ambos turnos, donde primo la alegría, el juego, la música, pero sobre todo el compartir con los seres queridos.

Gracias a las familias que se acercaron a participar, a los niños por el disfrute y disposición y a los docentes de la institución que junto a los niños planificaron y participaron esta hermosa jornada.

Visitamos el Parque Biomas

Resultado de imagen para Parque BiomasParque Biomas

Los alumnos de 4to”A” y 5to”A” visitaron el día 8 de mayo el Parque temático Biomas. En el mismo recorrieron paisajes de diferentes partes del mundo, en un entorno pensado especialmente para ellos.

 

Al siguiente día realizaron talleres retomando los temas tratados en la visita y respondiendo cuestionarios en equipo.

 

 

Como proyección de la salida se continuara trabajando con los Biomas de América y de Uruguay, utilizando diferentes recursos.

Taller de valores: 4to, 5to y 6to “A”

El Hombrecillo de papel

Era una mañana de primavera y una niña jugaba en su cuarto. Jugó con un tren, con una pelota, y con un rompecabezas. Pero pronto se aburría de todo. Luego empezó a jugar con un periódico. Primero hizo un sombrero de papel y se lo puso en la cabeza. Después hizo un barco y lo puso en la pecera. La niña se cansó también de jugar con el sombrero y el barco. Entonces hizo un hombrecillo de papel con un periódico. Y estuvo toda la mañana jugando con él.

Por la tarde, la niña bajó al parque para jugar con sus amigos. Iba con ella el hombrecillo de papel. Al hombrecillo de papel

le gustaba el juego de los niños. Y los niños estaban muy contentos con aquel amigo tan raro que tenían. Por fin todos se sentaron a descansar. El hombrecillo de papel de periódico era muy feliz y quería que los niños estuviesen contentos. Por eso, empezó a contarles las historias que sabía. Pero sus historias eran historias de guerra, de catástrofes, de miserias…

Y los niños, al oír aquellas historias, se quedaron muy tristes. Algunos se echaron a llorar. Entonces el hombrecillo de papel pensó: Lo que yo sé no es bueno porque hace llorar a los niños. Y echó a andar solo por las calles. Iba muy triste porque no sabía hacer reír a los niños. De pronto vio una lavandería. El muñeco de papel dio un salto de alegría y con paso decidido entró. Aquí podrán borrarse todas las cosas que llevo escritas. Todo lo que hace llorar a los niños.

Al salirse, nadie lo habría reconocido. Blanco como la nieve. Planchado y almidonado como un niño de primera comunión. Dando alegres saltos se fue hacia el parque. Los niños lo rodearon muy contentos y jugaron al corro a su alrededor. El hombrecillo de papel sonreía satisfecho. Pero, cuando quiso hablar, de su boca no salía ni una palabra. Se sintió vacío por dentro y por fuera. Y muy triste, volvió a marcharse.

Caminó por todas las calles de la ciudad… y salió al campo. Y entonces, de pronto, se sintió feliz. Y su corazón de papel daba saltos en el pecho. Y el hombrecillo sonreía, pensando que tenía un pájaro guardado en su bolsillo. Y comenzó a empaparse de todos los colores que veía en el campos. Del rojo, amarillo y rosa de las flores; del verde tibio de la hierba, del azul del agua y del cielo y del aire… Luego se fue llenando de palabras nuevas y hermosas. Y cuando estuvo lleno de color y de palabras nuevas y hermosas, volvió junto a los niños.

Mientras descansaban de sus juegos y de sus risas, comenzó a hablarles. Les habló de todas las personas que trabajaban para los demás; para que la vida fuera mejor, más justa, más libre y más hermosa. Y sobre el parque y sobre los ojos de los niños cayeron estas palabras frescas como la lluvia. La voz del hombrecillo de papel se hizo muy suave cuando les habló de las flores. Y de los pájaros del aire… y de los peces del río y del mar… Los rostros de los niños y del hombrecillo de periódico se llenaron de sonrisas. Y cantaron y bailaron cogidos de las manos.

Y todos los días a partir de aquella tarde, el hombrecillo de papel hacía llover sobre la ciudad todo un mundo de color y de alegría”.

                                                                         F. Alonso, El hombrecillo de papel.

Nos llenamos de palabras bonitas